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Cuáles son las ciberamenzas que le quitan el sueño a los líderes de seguridad informática en la Argentina



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El último informe de PwC revela los riesgos digitales más difíciles de contener para las empresas del país, en un contexto donde la inteligencia artificial, la nube y los ataques de terceros tensionan al máximo la capacidad de respuesta.

Publicado el 4 de abr de 2025

Nicolás Della Vecchia

Jefe de redacción



Ciberamanezas - Seguridad - Ciberataques- Empresas

La ciberseguridad dejó de ser una cuestión puramente técnica para convertirse en un tema que atraviesa la estrategia y la supervivencia de las empresas. El último informe “Global Digital Trust Insights 2025” de PwC revela que las organizaciones, tanto en el mundo como en Argentina, aún arrastran serias dificultades para construir una resiliencia cibernética sólida frente a un escenario de amenazas cada vez más sofisticadas.

A nivel global, dos tercios de los líderes en seguridad informática creen que los ataques cibernéticos representan el mayor riesgo para sus compañías. Sin embargo, solo el 48% de los ejecutivos de negocios comparte esa percepción. Esta diferencia refleja una desconexión persistente entre quienes toman decisiones estratégicas y los que están al frente de la protección digital.

La preocupación principal, según el 42% de los encuestados, se concentra en las amenazas vinculadas a la nube. A pesar de esto, apenas el 2% de las organizaciones aplicó acciones de resiliencia en todas las áreas críticas.

La nube y los terceros, las amenazas que más preocupan

En el caso argentino, los riesgos que más inquietan a los equipos de seguridad tienen que ver con los ataques a la nube, las filtraciones a través de terceros y los productos conectados. Paradójicamente, son esos mismos puntos los que las organizaciones locales sienten que menos controlan. La sensación de vulnerabilidad es clara y plantea un escenario donde la reacción muchas veces se impone a la prevención.

“Las empresas reconocen la ciberseguridad como una prioridad, pero aún existen desafíos en la implementación de estrategias efectivas. La falta de alineación entre los equipos de seguridad y el liderazgo empresarial es un obstáculo clave que debemos superar”, aseguró Diego Taich, socio de PwC Argentina del área de Consultoría.

La inteligencia artificial generativa (GenAI) sumó una nueva capa de complejidad. Para el 67% de los ejecutivos, esta tecnología aumentó la exposición a amenazas. En paralelo, el 78% elevó su inversión en GenAI para reforzar sus defensas, mientras que el 72% adoptó nuevas políticas de gobernanza de IA. Pero la velocidad del avance tecnológico pone en jaque a los marcos de control tradicionales.

“Si bien la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes brindan grandes oportunidades, es fundamental implementar controles robustos para mitigar sus riesgos. La clave está en el gobierno corporativo y en el monitoreo continuo de estas innovaciones”, señaló Sebastián Santana, senior manager de PwC Argentina.

La brecha regulatoria y los desafíos del cumplimiento

El reporte también pone el foco en el papel que juegan las regulaciones cibernéticas. Para el 96% de los ejecutivos, los requisitos legales impulsaron mejoras en las políticas de seguridad. Sin embargo, los niveles de confianza no acompañan. Los CEO suelen mostrarse más optimistas que los CISO o CSO sobre el cumplimiento normativo dentro de sus organizaciones.

Solo el 51% de los responsables de seguridad informática asegura que su empresa cumple con los estándares de resiliencia en infraestructura crítica. Apenas el 56% cree que su compañía respeta las normativas de protección de datos personales, una cifra que evidencia la fragilidad de muchas estructuras internas frente a exigencias legales cada vez más precisas.

La intención de incrementar presupuestos aparece clara: el 77% de los ejecutivos espera asignar más recursos en 2025. Entre las prioridades se destacan la protección de datos (48%), la seguridad en la nube (34%) y el fortalecimiento de la confianza digital. Pero el problema no es solo financiero. El 21% de las organizaciones distribuye el presupuesto con una lógica estratégica enfocada en los principales riesgos. El resto aún toma decisiones fragmentadas.

“No se trata solo de invertir más, sino de invertir mejor. La ciberseguridad debe ser una estrategia integrada en el negocio, con un enfoque claro en resiliencia y prevención”, explicó Taich.

El diagnóstico es claro: la transformación digital no puede sostenerse si la confianza digital no forma parte central del diseño corporativo. La colaboración entre los equipos técnicos y las áreas de decisión será clave para cerrar una brecha que, hoy, deja a muchas empresas más expuestas de lo que admiten.

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